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miércoles, 14 de mayo de 2008

Material onírico

Anoche, mientras dormía (luego de un largo rato de contar cabezas de ganado de exportación saltando una cerca), comencé a sentir un leve hormigueo en mi oreja izquierda (están hablando mal de mi imaginé), abro los ojos lentamente y sentado junto a mi cama descubro a ese sujeto al cual admiro profundamente pero que no suele ser habitué de mi recinto. Si, damas y caballeros, era nada más y nada menos que Daniel Gomez Rinaldi haciéndome cosquillas con una plumita verde loro robada del traje de la nueva vedette de la calle Corrientes...

Aun confundida, intentado con todas mis fuerzas interrumpir un sueño inducido por Rivotril, somníferos varios y bananitas dolcas, logro decirle:

Nat: ¿Dani, que haces acá? ¿Hoy no ibas a bailar a América con Mich?

Daniel Gomez Rinaldi: ¿Sabes lo que pasa linda? se quiso poner la peluca de Susana Giménez, y el sabe cuanto lo adoro, pero a Susana Giménez no la reemplaza cualquier puto con peluca, es un hereje...

Nat: (empática) Si Dani, entiendo lo que se siente, una vez el ahijadito de mi madre me rompió la foto autografiada que tenía del Puma Rodriguez, es un dolor insuperable...pero sigo sin comprender (me froto los ojos) ¿qué haces acá?

Daniel Gomez Rinaldi: Es que yo te leo a vos en ese blog tan maravilloso y veo que vos entendés a las mujeres como yo y te tengo que pedir un consejo urgente...

Nat: ¿A esta hora?

Daniel Gomez Rinaldi:...si, ¿que tiene? Son las tres de la tarde...

Nat: Ahhhh

Daniel Gomez Rinaldi: Lo que yo no entiendo es ¿cómo sabías que yo iba a ir a América con Mich?

Nat: No, yo tampoco se como sabía, ¿me pasas ese blister con pastillitas verdes que hay ahí?

Daniel Gomez Rinaldi: Si, querida, bueno mi pregunta es ¿qué hago con Mich, lo dejo o sigo?

Nat: ¿¿??(de repente, comienzo a ver nublado y la cara de Daniel Gomez Rinaldi toma progresivamente la forma de una mujer...si, rasgos fuertes, botox, botox, botox,. Es un pájaro, NO!, es un avión, NO! es Súper Cristina K!!!!!!!!)

Nat: (indignada) Pero ¿qué se les dio a todos Uds. por entrar en mi habitación hoy?

Súper Cristina K:
¡Compañera vamos! Tu único pecado es haber nacido mujer, ¡no dejes que esos oligarcas te impidan salir de la cama y disfrutar de este día peronista!

Nat: (juro que yo entendía menos que Uds.) ¿Y Dani? ¿Qué hiciste con Dani?

Súper Cristina K: Ese facho homosexual ya pasó a mejor vida..

Nat. ¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿QUE????????????????????

Súper Cristina K: COMPAÑERA, LAVATE ESA CARA DE GHANDI BAJO LOS EFECTOS DE ESTUPEFACIENTES Y ACOMPAÑAME, ¡VAMOS A NEGOCIAR CON LAS FARC!

Nat: Esta bien, pero...¿cómo me tengo que vestir para eso?

Súper Cristina K: (siempre expresiva, casi gritando) Un trajecito Armani ¡nunca falla compañera!

Nat: Armani...eh...si, no, no me quedaron Armanis, deben estar todos en la tintorería presidente.

Súper Cristina K: PresidentA, soy la presidentA de todAs lAs argentinAs!!!

Nat: Ok presidenta. ¿Este jumper de la época de Montaña Rusa servirá?

Súper Cristina K: Esa Nancy Duplá si que actuaba mal, pero que bah, se consiguió al bomboncito de Gaston Pauls y después a Pablo Echarry (piensa: me tengo que conseguir un ministro de economía parecido a Montecristo)

(un instante después estábamos en el avión presidencial rumbo a negociar con las FARC, pero a mi lado ya no se encontraba Super Cristina K sino la señorita Condolezza Rice)

Nat: Oh presidenta, que bronceada esta...

Condolezza Rice: No me confundas con esa prostituta sudaca, yo soy Condolezza Rice mother fucker...

Nat: Ahhh, si, es verdad ¿a dónde vamos?

Condolezza Rice: Nos dirigimos a bombardear la Unión Soviética

Nat: ¿Pero eso no se disolvió allá como por el 91?

Condolezza Rice: ohh baby didn’t Freud tell you que el inconsciente es atemporal?

Nat: ¿Ud en que idioma habla?

Madre de Nat: (de carne y hueso) Nati, despertate despertate, te llamó Ivana para invitarte a ordeñar vacas con ella y Ernesto Z (ameba enferma para los amigos)

Nat: (despierta) ¡No mamá juro que prefiero negociar con Las FARC y bombardear la Unión Soviética!

Madre de Nat: ¿Qué?

Nat: Ufa, ahí voy.

...A ver Freud...¡¡¡interpretame eso!!!


lunes, 5 de mayo de 2008

Lo que ellas quieren II


Nos costó unos minutos sacarnos la crema hipoalergénica de pepinos del rostro para inspirarnos, antes de poder sentarnos a analizar seriamente los resultados (sorprendentes resultados) de nuestra ardua investigación...

Don Segismundo estaría orgulloso y maravillado de tan solo vernos y sabemos, de corazón, que el avalaría las siguientes deducciones. Es más, no solo las avalaría, las publicaría como de su propia autoría y después nosotras, bueno, deberíamos ir a reclamarle a Montoto...(Su condición de finado gracias a Dios se lo impide)

Comencemos:

Tras los cuestionamientos y las indignaciones del pasado viernes, hemos realizado una investigación supervisada por Marta Minujín, basada en encuestas 100% confiables y nada tendenciosas y hemos logrado descubrir aspectos de la mujer, que por vergonzosos o risibles ninguna advertía. Pero hete aquí la verdadera esencia femenina.

(Hagan el favor de abrir sus mentes y dejar la sensibilidad de lado porque lo que viene implica un cambio paradigmático, un giro copernicano si se quiere...de ser personas impresionables os recomiendo dejar de leer en este preciso instante).

Para los valientes que siguieron leyendo, estamos entonces en condiciones de definir a la mujer.

Descripción de MUJER desde todas sus aristas:

Desde sus miedos más íntimos: Ridículo ser que se revela ante las celulitis, el tránsito lento y Carlos Menem y se rehúsa a resignarse ante tales injusticias, intentando luchar desde su elegante trinchera, así como lo hacen los verdaderos valientes.

Desde sus deseos más profundos: Criatura terrenal que sólo pretende que un hombre sensible (y en lo posible parecido a Bruno Gelber) la lleve a comer un choripan por la costanera. Esta mujer de carne y hueso no tiene otro anhelo en la vida que elegir para una noche de sexo (por que sí, tendría sexo casual) a Silvio Soldán sólo si se le presentara con el alma desnuda, es decir, sin el quincho; para luego sacrificar tanta pasión y endorfinas, con la meta de conseguir un vínculo (aunque heterosexual), duradero y desbordante de ternura como el de Batman y Robin.

Desde sus ansias de poder: La especie femenina sólo se encuentra mutando y evolucionando para que su mente logre crear un chocolate que queme calorías y ahí sí, el día que la publicidad se lo ofrezca alabará hasta al publicista menos iluminado salido de la universidad más rasca (pero hasta ese día seguirán insultando a quien dijo “Todo lo que tenés en la cabeza en una sola revista”).

Desde sus mayores pesadillas: El mayor sufrimiento de la mujer está encarnado por la situación de no hallarse depilada ante el inminente enfrentamiento íntimo con un macho de su especie para luego ser despachada al ritmo de un lastimoso “no sos vos, soy yo”.

Desde su romanticismo incipiente: El cual va más allá del deseo de que un idiota al óleo les cante al oído frente al lavarropas o una cena a la luz de las velas, por lo cual intentan escapar de dicho imaginario retrógrado, de forma tal de poder alguna vez, y sólo alguna vez creer en la posibilidad de lograr matarse con Cacho Castaña en un cuarto de hotel.

…

Si hasta acá lo leyeron, sujetos portadores del cromosoma Y, sin poder evitar buscar sus pañuelos descartables por el hecho de sentir que cada palabra les erizaba la piel y les calaba huesos, déjenos decirles que están equivocados. Terriblemente equivocados. Equivocadísimos.
Si les pasó todo lo contrario, creyendo que los anteriores párrafos pertenecían a un delirio fantástico de una desquiciada ninfómana, siguen cometiendo un error. Un grave e irremediable error.

No entienden nada. Ni ustedes, ni Freud, ni Lacan, ni Macaya. Nada. En realidad la mujer es una paradoja (hermosa por cierto, pero paradoja al fin), un misterio incomparable, incuestionable e incomprensibe, y está bien así. Y nosotras, humildes ciudadanas del "sexo débil" preferimos no llevar la responsabilidad de develar este misterio milenario, porque en realidad, será como dejar, al fin y al cabo, de ser mujeres.

viernes, 2 de mayo de 2008

Lo que ellas quieren

¿Qué quiere una mujer? Se preguntó Freud hasta el cansancio sin obtener respuesta alguna. También lo hicieron los filósofos, científicos, historiadores, kioskeros y futbolistas. Podríamos decir entonces, que se lo cuestionaron los hombres en general…

Lo que quizás resulte más extraño, y consecuentemente, más misterioso aún (o más histérico valga la redundancia), es que nos lo preguntamos nosotras mismas, esos seres complejos y adorables que somos las mujeres ¿?, nos cuestionamos hasta el hartazgo, directa e indirectamente, deductiva e inductivamente, longitudinal y transversalmente (¿?) ¿Qué es lo queremos realmente?

Como yo pienso mejor realizando labores importantes, estuve intentando buscar respuestas en todos los ámbitos de mi vida diaria (que como a esta altura sabrán, es poco menos productiva que la de una ameba rivotrileada) y me quedé muy disconforme y con un inmenso sentimiento de haber fracasado científica y filosóficamente, al ver que ni al barrer la vereda, ni al jugar con mi perro, ni al ponerme crema hipoalergénica de pepinos en el rostro, pude desentrañar esta cuestión tan crucial que ha tomando repentinamente en mi psiquis, un carácter de idea obsesiva egodistónica.

No me di por vencida y seguí mi camino investigativo en mi dormitorio, (cual cueva sembrada con prendas de vestir), al que tuve que ordenar y limpiar con urgencia, pues no recordaba ya el color del piso y la pelusa más chica me cebaba mate (Debo aclarar que exagero. Soy una persona muy pulcra).

Prendí la televisión y me concentré en las publicidades dirigidas al público femenino, las cuales me causaron una indignación tal, que revoleé el control remoto hacia el televisor (no lo golpeó, tengo mala puntería), me puse a escuchar chamamé y corrí enérgicamente a comprar unos chocolates a la esquina de mi casa (¿?). También chateé con Nat como método catártico. Y ella terminó opinando igual que yo (obvio).

Mi conclusión hasta entonces es la siguiente: Los hombres no saben lo que queremos las mujeres, las mujeres no sabemos lo que queremos y la publicidad tampoco lo sabe y encima calumnia, ensucia y pervierte la profunda y frágil naturaleza femenina, resaltando cuestiones poco trascendentes de nuestra vida, como si fuéramos simplemente un par de piernas con celulitis, un pelo con frizz o un tránsito lento.

Entonces seguí reflexionando y me dije a mi misma y a Nat (ambas mantenemos charlas filosóficas, heurísticas y ontológicas): ¿Será éste el imaginario colectivo que tiene nuestra sociedad acerca de la mujer? Y fue entonces que no pude evitar preguntarme: ¿Será que ser mujer sólo se expresa en términos dicotómicos, con opciones tan dispares como ser un ama de casa sufrida con ruleros y batón con flores (de colores feos) al estilo Lita de Lazzari (Aclaro: no sé si usa batón) o una rubia oxigenada de razonamiento precario que hace las de objeto sexual masculino, como Nicole Neuman? (o elijan la que quieran, ejemplos sobran).

Como Nat y yo nos sentimos endeudadas con don Segismundo (léase Freud) pensamos que sería bueno, quizás, retomar los escritos de nuestro adorado erudito vienés, realizando una investigación sobre el tema. Quizás terminemos salvando al mundo. No sabemos.

Lo que si intentaremos desentrañar esta problemática que nos acongoja y el contenido, resultado y las conclusiones alcanzadas de la misma aparecerán a la brevedad en nuestro espacio…Desde ya, muchas gracias.

PD: Lacan, la mujer sí existe!

PD2: Chicas bloggers, si quieren (y tienen un rato poco productivo) realizar la encuesta, entren al perfil de Nat, allí está su mail y le hacen la solicitud.

jueves, 24 de abril de 2008

Friday I´m In love!


Hace unos días volviendo de la verdulería, miré a una señora mayor paseando a su perro salchicha, y me puse a pensar en Freud (¿?). Recuerdo que el padre de la psicología se refería a la salud como la capacidad de amar y trabajar. Como me encuentro desocupada desde hace tiempo, y bien sabe Nat que en mis pagos es complicado conseguir empleo, se me ocurrió que, al ser una futura agente de salud (y para no sentirme una insalubre mental), sería bueno quizás, enamorarme. Si, así de simple lo decidí.

Tengo un amigo que dice que Nat y yo no sabemos nada del amor. Quizás tenga razón pero estamos convencidas de que esto tiene pocas posibilidades de cambiar (¿?).

Por suerte encontré en mi proceso terapéutico las causas de mi compulsión a la repetición en mi vivenciar sentimental. Sin tener conciencia, catectizaba objetos de amor errados, con una barba tal que me impedían dilucidar sus rostros y consecuentemente, su personalidad.

Mi análisis develó, que todo eso se debía a una fijación compleja, una increíble regresión a objetos arcaicos reprimidos, como Papá Noel, Karl Marx y el tío Cosa, que le quitaban flexibilidad a mi yo y me obligaban a libidinizar sujetos pseudohippies con larga cabellera, lo cual generó un grave complejo en mi cuando pasé a usar el pelo corto.

Y así, poniendo palabras a mis afectos, fue que levanté las barreras de la represión y largué mi libido al viento, para buscar nuevos objetos cuya longitud de cabello no propase a la del mío…y aunque no lo crean lo encontré.

Era un día como todos, cuando subí al bondi con las sábanas pegadas, me senté y lo vi, simplemente así. Estaba como rodeado por luces de neón que me indicaban que era el correcto. (Quizás viajamos juntos hace dos años, y nunca se me ocurrió mirarlo).

Pero estaba ahí, poniendo una por una las monedas, con su aspecto gauchesco elegante, sus ojos marrones y su pelo castaño al ras (bah! tampoco tanto).

Reconozco que tengo mis contactos (es el amigo del amigo de un amigo) y ya sé su nombre, apellido, estado civil (¡soltero!), ocupación y DNI (lo del documento es mentira), pero para preservar su intimidad, lo llamaré simplemente BB (Bondi-Boy).

Mis viajes desde entonces consisten en largas conversaciones de enamorados, porque según Lacan (o alguien que hablaba de Lacan, o alguien que hablaba de alguien que hablaba de Lacan) los enamorados se entienden con la mirada.

La modalidad es la siguiente:

Ivana:
(Mira a BB)

BB:
(Mira a Ivana)

Ivana:
(Mira a BB)

BB:
(Mira a Ivana).

El asunto es que pasaron días y días, y mi ansiedad no dejaba de subir exponencialmente, lo cual me hacía preguntarme retóricamente, si era indicado mediar simbólicamente nuestra relación.
Esto desembocó en un conflicto de intereses, entre las tres instancias de mi psiquis, el cuál podría resumirse más o menos así:

ELLO
Ivana, ¡Hablále!, ¡Decíle de una que te gusta! ¡Ponéle graffitis en cada parada de colectivo camino al trabajo! ¡Abalanzáte sobre él para besarlo!

SUPER YO
¡De ninguna manera! ¿Estás loca? ¡Vas a quedar como una ridícula, histérica, acosa-hombres! Además sabés bien que tu destino es quedarte célibe por siempre cuidando abocadamente a tus padres.

YO
¡Paren los dos! ¡Basta! ¡Dejen de exagerar! Quizás Ivana tendría que buscar alguna excusa disimulada para entablar conversación... Y súper yo, no pienses que Ivana se va a quedar cuidando a sus padres. Claro que no. Bien puede independizarse y vivir en un departamento de soltera, con un potus, un gato persa, y un enano de jardín en el balcón.

Completamente obnubilada por la guerra sin cuartel que se desataba en mi cabeza y al no contar con un aerosol o dinero suficiente para comprarme un enano de jardín, decidí mejor esperar el momento oportuno en el que pudiera hacer algo… algo así, como algo.

Fue entonces cuando BB, sacó su billetera y accidentalmente se le cayeron los pañuelos descartables del bolsillo. Impresionada al ver que ni él, ni nadie, anoticiaba tan importante acontecimiento, me digné a tomarlos con mis suaves manos, a rozar su hombro cuadrillé con mis finos dedos y a verbalizar con mi dulce voz de español neutro las palabras

Ivana
“…disculpá se te cayeron...”.
Él giró 98º, me miró, me sonrió y me dijo con su tonada de chico de “pueblo” (aunque técnicamente no vivimos en un pueblo, más bien en una ciudad mediana)

BB
“...gracias!…”.

Y esa fue la conversación más larga y profunda que tuve con él hasta entonces.

Luego de este giro copernicano que marcó la vida de ambos, no sé bien cómo es que continuará nuestra historia, nuestra historia de amor sobre ruedas.

Puede ser quizás una cuestión de tiempo, así como lo decía el gran filósofo Martin Heidegger: “El Ser y el Tiempo”.

(Y no quisiera ni nombrar esta inminente sensación ridículamente cursi, de sentir aún resonando en mis oídos, los acordes de la canción de The Cure).

Chupate un Freud

Chupate un Freud