miércoles, 23 de abril de 2008

Vivenciar Apocalíptico


Ayer, leyendo el post de mi estimadísima Ivana y haciéndoseme agua la boca por todas las visitas que ibamos a recibir y por nuestra inminente fama en la red, se me vino a la mente una imagen inquietante al punto de atormentar:

Imaginé por un momento este blog en la cima de la popularidad (que sería algo así como tener dos visitas por día sin contar las de nuestros familiares) y allí nosotras, embriagadas por el elixir del éxito, anunciando definitivamente nuestra separación alegando “diferencias creativas”...

No solo recree en mi cabeza el momento del aviso, donde algunas personas lloraban, otras arrojaban sus mouses por la ventana manifestando su ira, otros se tiraban de sus balcones y algunos vomitaban porque se habían contagiado algún virus...No, no fue solo eso, imaginé también toda la seguidilla de situaciones que llegarían a provocar nuestra separación y que serían tan intolerables que nos harían desear la muerte más dolorosa para nuestra co-blogger.

La realidad transcurría más o menos así:


IVANA:
Natalia basta, no podemos seguir escribiendo sobre cocina gourmet ¿no ves que ya no esta dando resultado?


NAT:
¿Pero desde cuando la cocina gourmet no da resultado? ¿que será entonces de Ftv, Utilísima satelital, el tano ese con el pañuelo en la cabeza? no, no Ivana, no puedo imaginar un futuro sin cocina gourmet!!! Me rehúso a vivir en un mundo donde la gente no hable de la cocina gourmet.


IVANA:
Escuchame, tanto vos como yo sabíamos que la cocina Gourmet tenia fecha límite, debiste hacerme caso cuando te dije que el tema central del blog tenía que ser bailando por un sueño, mirá ya estamos en el 2030: Francisquito conduce el programa y Moria sigue de jurado luciendo espléndida gracias a su nueva dieta comiendo fetos...Es más, como pudiste intentar siquiera publicar la receta de los niños envueltos a la manera tradicional cuando ya existen los embriones envueltos que no solo son sabrosos sino que te regeneran la piel...Natalia sos una negadora y yo no puedo trabajar más con vos!!!


NAT:
¿Otra vez me amenazas con eso?
Andate, tira todo por la ventana, hace click ahí, si ahí donde dice “cerrar definitivamente el blog para siempre”...Ahora yo no se como vas a soportar los remordimientos cada vez que leas en algún lugar “cocina gourmet”...


IVANA:
Basta, basta, basta, me tenes harrrrrta con la cocina gourmet, ME VOY PARA SIEMPRE!


NAT:
No me abandones, por favor, te recordaré cada vez que vea Bob Esponja y lloraré...


IVANA:
Es fácil entonces no sintonices Cartoon Volver, y no me hables más! Me voy a tomar sol que hoy es un día hermoso, hay solo 95% de humo en el aire...


Y así, sin más, la dupla terminaba para siempre, Bailando por un Sueño educaría a todas las generaciones siguientes, los fetos se convertirían en el nuevo sushi y los psicólogos realizaríamos un suicidio en masa, terminando así con el 80% de la población y convirtiéndose este en un mundo más feliz.

lunes, 21 de abril de 2008

No city, no sex, no life


Ayer al hablar con Nat, decidimos que, por el éxito rotundo generado en nuestro blog, íbamos a agregar un nuevo post. Por mi parte, le comenté mi preocupación de que, por el nombre y las temáticas presentadas en nuestro humilde espacio, nos tilden de chicas frívolas y superficiales (Aclaración: no es así).

Mi blogger partner y futura colega, muy sabiamente me recordó que en realidad esa era la idea (claro!), ya que si queríamos hacer algo así como salvar las ballenas, debíamos comenzar, minimamente, por no llamarnos “no city, no sex” .

Por lo desarrollado anteriormente, he decidido reprimir mis deseos de hablar de temas más trascendentes como la filosofía taoista o la física nuclear. Voy a centrarme entonces, en algo menos interesante tal vez, pero que tiene relación directa con nuestra consigna: no city, no sex y en mi caso, no life.

Así es: mi no-vida consiste en una travesía rutinaria, monótona y poco productiva de sucesos, que transcurren de mi casa a la facu, de la facu al gimnasio, del gimnasio a la ducha y de allí a realizar alguna actividad extra y emocionante como ir al supermercado o leer (y quejarme con Nat y otras amigas de mi cotidianeidad). Así es.

La cuestión es que el lunes me levanté de mal humor: por el hecho de que es lunes y con el plus de que tengo una asignatura que no me interesa, con un profesor bueno, muy bueno, pero que tiene menos onda que un renglón.

Las idas en el cole no son tan malas como las vueltas. Muchas veces me voy con una amiga charlando, o sola leyendo, o escuchando música de un reproductor de mp3 tan grande como un ladrillo (de los huecos). Esta vez para variar, fui apreciando el “paisaje” que tenía un importante grado de contaminación visual con el lema “TN miente, Clarín también, (El Gobierno también!), por lo cual me aburrí y decidí dormitar un rato.

Las vueltas en cambio, suelen ser más molestas, no sólo por “el clásico” de viajar parado, juntitos y a los empujones, sino por tener que escuchar a la fuerza las bandas sonoras proporcionadas por la Terminal, las cuales oscilan entre las 30 mejores canciones de Juan Corazón Ramón y temas tropicales como “Tormenta de Sexo” (no sé si es título de canción), con una poesía tal que causaría la envidia de Borges o Machado.

Al transcurrir la semana me empecé a enfermar, di un parcial no muy bueno con fiebre y terminé en cama los días restantes con anginas virales (se dice así?).

Y aunque quiero (por una cuestión de agotamiento de la temática), no puedo ignorar el hecho que experimentamos los “pampeanos” hace unos días, análogo a los que podemos apreciar en el cine catástrofe yankee. Me refiero específicamente a esas películas poco trascendentes como “Día de la Independencia” (con la diferencia que en vez de marcianos hubo humo, que no nos salvó el presidente de los Estados Unidos y con el agravante de que comenzó Bailando por un Sueño).

La cosa es que el humo me puso de mal humor (verán que tengo buen carácter), terminé atrincherada en mi casa, sola como un hongo (aunque en realidad, los honguitos crecen todos juntitos) y sin salir siquiera a sacar la basura.

Pero no fue todo así tan trágico, vino una de mis hermanas a quién no veo muy seguido, charlamos un rato, vimos una película malísima, nos quejamos muchísimo y nos fuimos a dormir como a las dos. (Por lo menos puedo decir que trasnoché).

En fin, si hasta acá se aburrieron leyendo, yo me aburrí más. Prometo que el post que viene va a estar cargado de emoción y suspenso, ya que lo escribirá Nat en otras condiciones más propicias (yo estoy tomando mate lavado con yuyos y escuchando a los Tucu Tucu).

Saludos.

jueves, 17 de abril de 2008

Origen y Bienvenida

De: Ivana mxxxxxxxx@hxxxxxx.com

Para: Nat nxxxxxxxxxxx@hxxxxxxx.com

Enviado: miércoles, 09 de abril de 2008 08:53:07 p.m.

Asunto: Nada,

Hola Nat, compañera de aventuras.

Me levanté hoy miércoles feliz y contenta (bah!, no tanto así), de ir a la facu, ya que contaba con todo el trabajo pasado, mis dudas definidas y demás para presentar en clase y estudiar feliz de la vida (otra vez, no tanto) la materia para el miércoles, que tenemos parcial.

Tuve que haber sabido que la niebla, los choques y la pelea de Gerardo y Nazarena eran una señal, una señal cósmica para que yo hoy no vaya a la universidad, o por lo menos no en auto. Pero hice oídos sordos, cacé el auto, la busqué a Vane y me fui.

Ruta 7es el camino que elijo por dos razones, o más bien por dos defectos intrínsecos a mi personalidad: uno, porque por alguna razón llegamos más rápido (serán 10min más rápido) y otro, para no pagar dos míseros pesos de peaje (que en realidad son 1.80) de la autopista del Oeste. Error. Hoy a 60km por hora, no muy lejos de Luján (gracias a Dios), con neblina y camión enfrente y todo, comí un posito, y posito digo porque Ruta 7 se jacta la fama de tener los pozos más grandes e increíbles de todas las rutas del país. Por qué?, dos teorías. O es por la misma razón por la cual yo no quiero ir por autopista ($$) o es porque se trata del viejo Camino Real, y es una forma de proteger el Patrimonio Histórico Nacional. No me importa. No fue el pozo más grande que agarré en toda mi experiencia automotriz, pero fue suficiente para que la llanta se reventara y la goma se pinchara (aunque el gomero lo niegue y me diga que la llanta está mal y la goma está bien, cómo es posible eso???) y me quedara varada en la ruta…

La cosa es que hoy no fui a la facu Nat, justo hoy que tengo Rorscharch y me puso de mal humor, me mal predispuso, pero me puse a pensar en lo del blog y la verdad que no tengo demasiadas ideas acerca de una temática para escribir. Tengo clichés:

Onda sex and the city, aunque además de ser desoriginal (no existe la palabra, lo sé) no hay sex ni city.

-Salidas, hombres? Qué?

-Vida diaria ¿?¿?

-Poemas de amor (este es mentira)

-Consultorio Sentimental (este también)

Como verás, en realidad no tengo idea de nada, pero confío en tu ingenio, tu puedes Nat, tu puedes!

Bienvenidos

Cada vez que uno emprende un camino nuevo, las expectativas mutan en esperanza: el abanico de posibilidades se abre alimentando escenarios imaginarios donde lo antes lejano está ahora al alcance de la mano y donde lo posible se extiende al todo...

Bueno, este blog inicia un pequeño nuevo sendero y como no creer firmemente que vamos a ser originales, exitosas, citadas por otros bloggers, leídas por toda la comunidad y referentes. Como no estar convencidas de que nunca pero nunca vamos a caer en ordinarios clichés.

Simple. No lo creemos.

Somos ante todo realistas. Si, realistas y pesimistas con una cuota interesante de autocompasión y masoquismo. No dudamos en afirmar que sería más fácil estar quejándonos de toda la gente que no nos leería y de todo aquello de lo que no nos atreveríamos a escribir que estar publicando esto...

Afortunadamente fuimos agraciadas con el don de la ironía y aquí estamos. Dos chicas transitando sus veintes lejos del ritmo vertiginoso de la ciudad y su vorágine. No hay city y definitivamente no hay sex, pero aun así creemos (recuerden cuando digo creer, es que estamos convencidas de todo lo contrario) que tenemos mucho para ofrecer...

¿Qué cosa?

Pues pasen y vean...

(si, tardamos exactamente un renglón y medio en caer en el cliché).

Chupate un Freud

Chupate un Freud